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Cómo evitar que tu perro coma heces: guía práctica paso a paso
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Ver a tu perro comer heces es, sin duda, una de las experiencias más desagradables y preocupantes para cualquier dueño. Además del asco, surge la duda: ¿es normal? ¿Le pasará algo? ¿Cómo lo corrijo? Si has llegado hasta aquí, probablemente ya has probado algún remedio casero o has regañado a tu perro sin éxito. La buena noticia es que este comportamiento, conocido como coprofagia, tiene solución si atacas la causa raíz.
En esta guía no te daremos una lista genérica de consejos, sino un plan de acción estructurado en pasos, basado en la detección de la causa (médica, conductual o nutricional) y en el refuerzo positivo. Aprenderás a distinguir cuándo debes acudir al veterinario, cómo manejar el entorno para prevenir el acceso a heces, y qué ajustes en la alimentación o suplementos pueden ayudar. Sigue leyendo y convierte este problema en un recuerdo del pasado.
Por qué tu perro come heces: causas más comunes
La coprofagia, que es el término técnico para comer heces, es un comportamiento más común de lo que piensas. Se estima que casi la mitad de los perros lo han hecho alguna vez en su vida. Pero, ¿por qué lo hacen? Las razones pueden ser muy variadas y, a menudo, se combinan varias. Vamos a desglosarlas para que puedas identificar cuál puede estar afectando a tu perro.
Causas médicas: cuando el cuerpo pide algo
A veces, el origen del problema está en el propio organismo del perro. Algunas condiciones médicas pueden provocar que el animal busque en las heces nutrientes que no está absorbiendo correctamente. Entre las más comunes encontramos:
- Deficiencias nutricionales: si la dieta no aporta todos los nutrientes necesarios, el perro puede intentar compensarlo comiendo heces.
- Problemas de absorción: enfermedades como la insuficiencia pancreática exocrina o el síndrome de malabsorción impiden que el intestino aproveche los nutrientes, lo que lleva al perro a buscar una fuente alternativa.
- Parásitos intestinales: los parásitos roban nutrientes al perro, lo que puede desencadenar la coprofagia.
- Enfermedades metabólicas: diabetes, hipertiroidismo u otras afecciones pueden aumentar el apetito y llevar a comportamientos extraños.
Si sospechas que la causa puede ser médica, es fundamental acudir al veterinario. Un análisis de sangre y de heces puede descartar o confirmar estos problemas. En muchos casos, tratar la enfermedad subyacente resuelve el comportamiento.
Causas conductuales: el comportamiento como respuesta
En la mayoría de los casos, la coprofagia tiene un origen conductual. Los perros pueden comer heces por:
- Aburrimiento: un perro que pasa muchas horas solo o sin estimulación puede buscar entretenimiento en cualquier cosa, incluidas las heces.
- Ansiedad o estrés: situaciones como cambios en el hogar, ruidos fuertes o ansiedad por separación pueden llevar al perro a realizar conductas compulsivas.
- Búsqueda de atención: si el perro ha aprendido que comer heces provoca una reacción en ti (aunque sea negativa), puede repetirlo para llamar tu atención.
- Imitación: los cachorros aprenden observando a su madre, que instintivamente se come las heces de sus crías para mantener limpio el nido. Este comportamiento puede persistir en la edad adulta.
- Instinto maternal: las hembras también pueden comer las heces de sus cachorros por instinto de limpieza.
Causas ambientales: el entorno influye
El entorno en el que vive el perro también puede favorecer la coprofagia:
- Limpieza insuficiente: si las heces permanecen en el jardín o en el patio, el perro tendrá fácil acceso y será más probable que las pruebe.
- Castigos previos: si el perro ha sido castigado por hacer sus necesidades en casa, puede intentar "eliminar las pruebas" comiéndose las heces.
- Confinamiento: perros que viven en espacios reducidos o encerrados durante largos periodos pueden desarrollar este hábito.
Causas relacionadas con la dieta
La alimentación juega un papel crucial:
- Comida de baja calidad: los piensos con ingredientes poco digestibles o con exceso de rellenos pueden hacer que el perro no aproveche bien los nutrientes y busque en las heces.
- Falta de enzimas digestivas: algunos perros no producen suficientes enzimas para digerir ciertos alimentos, lo que puede llevar a la coprofagia.
Primer paso: descarta problemas de salud con tu veterinario
Antes de probar cualquier estrategia de adiestramiento o cambio de dieta, es imprescindible descartar causas médicas. Un chequeo veterinario te dará tranquilidad y te permitirá enfocar el problema correctamente.
Importancia de la revisión veterinaria
Un veterinario podrá realizar un examen físico y pruebas como análisis de sangre, análisis de heces y, si lo considera necesario, ecografías u otras pruebas. Estas pruebas ayudarán a detectar:
- Parásitos intestinales.
- Deficiencias nutricionales.
- Problemas de absorción.
- Enfermedades metabólicas.
Si el veterinario encuentra alguna condición, el tratamiento adecuado (medicación, cambio de dieta, etc.) suele resolver el comportamiento. No intentes diagnosticar por tu cuenta; confía en el profesional.
Consejo: lleva un registro del comportamiento
Antes de la visita, anota en un cuaderno o en el móvil:
- Cuándo ocurre (hora, lugar, situación).
- Si hay otros síntomas (pérdida de peso, vómitos, diarrea).
- Qué tipo de heces come (las suyas, las de otro perro, las de gato).
Esta información ayudará al veterinario a orientar el diagnóstico.

Estrategias de manejo ambiental para prevenir el acceso a heces
Una vez descartados problemas de salud, el siguiente paso es evitar que tu perro tenga acceso a heces. Esta es una medida preventiva fundamental, especialmente durante el proceso de adiestramiento.
Recoge las heces inmediatamente
- En el jardín o patio, recoge las heces de tu perro a diario, o mejor, inmediatamente después de que las haga.
- Durante los paseos, lleva bolsas y recoge las heces de tu perro al momento, y también evita que se acerque a heces de otros animales.
Usa correa corta o bozal si es necesario
- Si tu perro intenta comer heces durante el paseo, mantén la correa corta para tener más control.
- En casos extremos, un bozal de cesta puede ser una solución temporal para evitar que ingiera heces mientras trabajas en el adiestramiento. Asegúrate de que el bozal sea cómodo y permita jadear y beber agua.
Mantén la caja de arena del gato fuera de su alcance
Si tienes gato, coloca la caja de arena en un lugar al que el perro no pueda acceder, como una habitación con puerta para gatos o en una zona elevada. También puedes usar una caja de arena con tapa.
Supervisión activa
- Cuando tu perro esté en el jardín o en cualquier área donde pueda haber heces, supervísalo activamente.
- Si no puedes supervisarlo, mantenlo con correa o en un área limpia.
Enseña la orden 'déjalo' o 'fuera'
Esta orden es clave para interrumpir el comportamiento. Practica en casa con premios: cuando tu perro se acerque a un objeto prohibido, di "déjalo" y ofrécele un premio. Repite hasta que asocie la orden con dejar de lado el objeto.
Adiestramiento en positivo: cómo enseñar a tu perro a ignorar las heces
El adiestramiento con refuerzo positivo es la forma más efectiva y ética de modificar la conducta. Castigar a tu perro por comer heces solo empeorará el problema, aumentando su estrés y ansiedad. Aquí tienes algunas técnicas:
Refuerzo positivo
- Recompensa a tu perro cuando ignore las heces. Lleva siempre premios contigo durante los paseos y felicítalo efusivamente cuando pase de largo sin intentar comerlas.
Redirección
- Si ves que tu perro se acerca a heces, redirige su atención hacia un juguete o una orden conocida como "sentado". Cuando obedezca, prémialo.
Entrenamiento con clicker
- Usa un clicker para marcar el comportamiento deseado. Cuando tu perro mire las heces pero no las coma, haz clic y dale un premio. Así asociará la presencia de heces con algo positivo.
Práctica de 'déjalo' con distracciones crecientes
- Empieza practicando en casa con objetos poco atractivos, luego con heces simuladas (como un trozo de salchicha) y finalmente en el exterior con heces reales. Aumenta la dificultad gradualmente.
Consistencia y paciencia
- El adiestramiento requiere tiempo y constancia. No esperes resultados inmediatos; celebra cada pequeño avance.
Ajustes en la alimentación y suplementos que pueden ayudar
La dieta juega un papel importante en la coprofagia. A veces, un cambio en la alimentación o la adición de ciertos suplementos puede reducir o eliminar el comportamiento.
Mejora la calidad de la dieta
- Opta por un pienso de alta calidad, con proteínas animales como primer ingrediente y sin exceso de cereales o subproductos.
- Si alimentas con comida casera o BARF, asegúrate de que esté bien equilibrada y de que el perro digiera correctamente los ingredientes.
Suplementos digestivos
- Probióticos: ayudan a mantener una flora intestinal saludable, lo que puede mejorar la digestión y reducir la necesidad de buscar nutrientes en las heces.
- Enzimas digestivas: facilitan la descomposición de los alimentos y pueden ser útiles si hay problemas de absorción.
- Piña o bromelina: algunos dueños reportan que dar un trozo de piña (sin azúcar) hace que las heces tengan un sabor desagradable para el perro. La bromelina, una enzima de la piña, podría ser la responsable.
- Calabaza: rica en fibra, puede ayudar a regular el tránsito intestinal y dar consistencia a las heces.
Productos comerciales específicos para coprofagia
Existen suplementos en el mercado diseñados específicamente para disuadir la coprofagia. Suelen contener ingredientes que dan mal sabor a las heces, como glutamato monosódico o extractos de plantas. Puedes encontrarlos en formato de pastillas o polvos para mezclar con la comida. (ver opciones en Amazon)
Consulta con el veterinario antes de añadir suplementos
Siempre consulta con tu veterinario antes de introducir cualquier suplemento, especialmente si tu perro tiene alguna condición médica o está tomando medicación.
Cambios en la proteína o fibra
Algunos perros mejoran al cambiar la fuente de proteína (por ejemplo, de pollo a cordero) o al aumentar la fibra en la dieta. Experimenta con supervisión veterinaria.

Errores comunes que debes evitar (y que empeoran el problema)
Es fácil caer en errores que, en lugar de solucionar el problema, lo agravan. Evita lo siguiente:
- Castigar al perro por comer heces: el castigo aumenta el estrés y puede hacer que el perro coma heces a escondidas, empeorando el hábito.
- Frotar el hocico en las heces: es ineficaz, dañino y solo genera miedo y desconfianza.
- Ignorar el problema esperando que desaparezca solo: la coprofagia no suele desaparecer sin intervención; si no se aborda, puede convertirse en un hábito difícil de erradicar.
- No supervisar adecuadamente durante el proceso de entrenamiento: si no supervisas, el perro tendrá oportunidades de repetir el comportamiento y el adiestramiento no será efectivo.
- Cambiar la dieta bruscamente sin transición: los cambios bruscos de alimentación pueden causar problemas digestivos. Introduce el nuevo alimento gradualmente en 7-10 días.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si has aplicado todas las estrategias anteriores y el comportamiento persiste, puede ser el momento de buscar ayuda profesional.
- Si el comportamiento persiste a pesar de aplicar las estrategias: un etólogo o adiestrador profesional puede ofrecer un plan personalizado.
- Si se sospecha una causa médica no diagnosticada: el veterinario puede realizar pruebas más específicas.
- Si el perro muestra otros signos de ansiedad o estrés: como autolesiones, destructividad o ladridos excesivos, un especialista en comportamiento puede ayudar.
Un profesional evaluará el contexto completo y diseñará un programa de modificación de conducta adaptado a tu perro.

Preguntas frecuentes sobre la coprofagia canina
¿Por qué mi perro come heces?
Las causas pueden ser médicas (deficiencias nutricionales, parásitos, problemas de absorción) o conductuales (aburrimiento, ansiedad, búsqueda de atención). Es importante descartar primero las médicas con el veterinario.
¿Es normal que los perros coman heces?
Aunque es un comportamiento común, no es deseable. Se estima que casi la mitad de los perros lo han hecho alguna vez, pero eso no significa que debamos permitirlo.
¿Qué enfermedades pueden causar coprofagia?
Enfermedades como insuficiencia pancreática exocrina, síndrome de malabsorción, parásitos intestinales, diabetes o hipertiroidismo pueden provocar coprofagia.
¿Cómo puedo evitar que mi perro coma heces en casa?
Recoge las heces inmediatamente, mantén la caja de arena del gato fuera de su alcance, supervisa a tu perro y enséñale la orden "déjalo".
¿Qué productos o suplementos ayudan a detener la coprofagia?
Existen suplementos comerciales que dan mal sabor a las heces, así como probióticos, enzimas digestivas, piña o calabaza. Consulta con tu veterinario antes de usarlos. (ver opciones en Amazon)
¿Debo castigar a mi perro por comer heces?
No. El castigo aumenta el estrés y puede empeorar el problema. Utiliza siempre refuerzo positivo.
¿Cómo puedo enseñar a mi perro a dejar de comer heces con adiestramiento?
Usa refuerzo positivo, redirección y la orden "déjalo". Practica con distracciones crecientes y sé constante.
¿Cuándo debo consultar al veterinario por este comportamiento?
Siempre es recomendable una revisión inicial para descartar causas médicas. Si el comportamiento persiste a pesar de aplicar las estrategias, o si hay otros síntomas como pérdida de peso, vómitos o diarrea, acude al veterinario.
Conclusión
La coprofagia es un problema que tiene solución si se aborda de manera correcta. Recuerda: primero descarta problemas de salud con tu veterinario, luego implementa estrategias de manejo ambiental, adiestramiento en positivo y ajustes en la dieta. Evita los castigos y, si es necesario, busca ayuda profesional. Con paciencia y constancia, tu perro puede dejar este hábito y tú recuperar la tranquilidad.
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